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La marea roja es un raro fenómeno que da un tinte
sanguinolento a las aguas (por el que también se le conoce
como hemotalasia, del griego hemos, hematos, sangre; y
thalasos, mar), en las que comienzan a flotar incontables
peces muertos, que luego las olas arrojan a la playa. Del
mar emanan vapores invisibles que causan escozor en los ojos
y la nariz. Al inhalarlos, arde la garganta, la respiración
se vuelve difícil, se sufren accesos de tos y, en ocasiones,
la piel comienza a irritarse.
En México se le conoce como “agua amarga” o “agují”.
Ese mismo nombre se utiliza en Cuba, además de “tingui”.
En Perú es el “aguaje”; “huirihue” o “virigüe” en
Chile; “el turbio”, en Venezuela; “purga do mar”, en
España (Galicia); “eau rouges”, en Francia; “l’acqua
rossa”, en Italia; “red tides” o “red waters”, en
Inglaterra; “akashisho”, en Japón…
Es el resultado de la multiplicación desorbitada de
minúsculos habitantes de las aguas. Se trata,
principalmente, de microalgas y otros
microorganismos del fitoplancton, entre los que
podemos mencionar a los dinoflagelados. En 1957 se
descubrió que uno de los causantes era el Gymnodium
brevis, que mide apenas de dos a tres milésimas de
milímetro, pero que es capaz de reproducirse en
cantidades prodigiosas, a tal grado que puede llegar
a hacer espesa el agua, como si fuera sangre.
Es un dinoflagelado que posee finísimos apéndices,
los cuales le sirven como órganos de locomoción. No
es un animal, ya que contiene elementos clorofílicos
como los de las plantas. Tampoco es un vegetal,
puesto que tiene una movilidad típica de los
miembros del reino animal. Es más bien un organismo
de transición entre lo vegetal y lo animal, aunque
algunos científicos prefieren considerarlo como un
alga microscópica.
A ese aumento exagerado en la población de estos
microorganismos se le conoce como florecimiento,
floraciones algales o “bloom”. Ocurre principalmente
en la superficie del agua, y su espesor va de pocos
centímetros hasta unos 100 metros. Por lo común, el
fenómeno abarca extensiones reducidas, de unas
cuantas hectáreas, o a lo sumo, de unos kilómetros
cuadrados.
Hemostalasia en el Mar Rojo
El naturalista inglés Charles Darwin tuvo
oportunidad de ver en dos ocasiones este fenómeno.
La primera en 1835 en Concepción, zona centro-sur de
Chile, y meses más tarde al sur de Valparaíso. En su
diario de viaje (1839) escribió que el agua
“rebullía de pequeños organismos, que se movían en
todas direcciones y a menudo estallaban...”. Estos
microorganismos fueron identificados como Mesodinium
rubrum.
Pero tal vez la primera descripción de una marea
roja se encuentre en la Biblia. En Éxodo 7:20 a 7:21
se dice: “Y todo el agua que estaba en el Nilo se
convirtió en sangre. Y los peces que estaban el Nilo
murieron, y el Nilo se tornó contaminado, tal que
los egipcios no podían beber el agua del Nilo”. |
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Según algunos autores, el Mar Rojo recibió ese
nombre porque las hemotalasias son muy frecuentes en
sus aguas.
Es hasta la primera mitad del siglo XX cuando se
comienza a estudiar la hemotalasia. Myrtle Elizabeth
Johnson y Harry Snook escribieron el primer libro
sobre los animales de las costas en 1927, y en él
hacen una breve referencia a las mareas rojas, que
en esos días se les llamaba “aguas rojas”:
El origen del nombre se debe a una antigua leyenda croata
que data del siglo VI a.C. Según la historia referida por
el pueblo Šibenik, lugar donde se cree ocurrió la primera
Marea Roja del planeta, el día de la Gran Marea (nombre
original para Marea roja), comenzó como un día mas para
sus pobladores. La doncella del pueblo, doña
Johanaburgensen, se encontraba en su lecho junto a su
prometido Zlatan Fachovich; hasta que la princesa se dio
cuenta que, al ser 27 de junio, era el día de su período
habitual. Haciendo caso omiso a los ruegos de su
prometida, Zlatan la obligó a tener relaciones. Al
finalizar, el joven, quien luego sería el futuro rey
Wenceslao III de Bohemia, dándose cuenta del pecado
cometido(la penal era la cárcel), esperó a que su
prometida se durmiera, la ahogó con una almohada
ensangrentada y la arrojó en las aguas de la isla de Cres,
donde algunos pobladores refieren que aún hoy, todos las
noches 27 de junio, el mar se vuelve a tornar de rojo, no
por la acción del plancton, sino por la menstruación de la
princesa Isabel de Hungría la virgen.
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Los grupos de toxinas más importantes encontrados en estas
algas son: las toxinas amnésicas, las toxinas paralizantes
y las toxinas gástricas.
La marea roja es un fenómeno natural
caracterizado por un aumento de la concentración de
ciertos organismos componentes del plancton. Bajo
ciertas condiciones ambientales se produce un aumento
exagerado de organismos fitoplanctónicos (especialmente
dinoflagelados), lo que se conoce como florecimiento,
floraciones algales o "bloom", causando grandes cambios
de coloración del agua debido a que poseen pigmentos con
los que captan la luz del sol. Estos pigmentos pueden
ser de color rojo, amarillo, verde, café o
combinaciones, siendo la más frecuente la coloración
rojiza. De ahí que se generalizó mundialmente el término
"marea roja". |
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